sábado, 21 de octubre de 2017

Las Machotas (San Lorenzo de El Escorial, Madrid).

Hoy echamos mano de nuestro Catálogo de Rutas Locales para ofrecer un itinerario por el pequeño macizo de Las Machotas.
Nos acompañan Nacho (Madrid) y Jorge (El Escorial), que acuden a la cita para descubrir este curioso paraje natural, donde las "Piedras Caballeras" son las grandes protagonistas.
La cumbre de ambas Machotas está cubierta de grandes bloques o berruecos que, en algunos casos, se apilan unos sobre otros manteniéndose en un equilibrio precario y desafiante. 
Estas curiosas formaciones geológicas surgen de la erosión y la descomposición de la roca granítica. Difícil imaginar cómo ha podido la erosión de la roca granítica dar lugar a estos inmensos bloques que parecen colocados así por un gigante.
Partimos del Puerto de la Cruz Verde, a 1.256 m. de altitud. En el año 1942 se iniciaron unas explotaciones mineras a ambos lados del puerto, con las que se extrajo magnesita, un mineral con múltiples aplicaciones. Mientras ascendemos hacia la Machota Alta, unos pequeños excrementos sobre el camino llaman nuestra atención. Sospechamos que pertenecen a una perdiz. 
Mientras caminamos por la Machota Alta prestamos atención a las aves que habitan por la zona. Hemos visto una Cogujada Montesina realizando cantos sobre una roca.   
También son frecuentes los Colirrojos (Phoenicurus ochruros), que acostumbran a posarse erguidos mientras agitan enérgicamente la cola.   
Hembra de Colirrojo Tizón. (Foto: Jorge G. Marcos). 
Jorge "dispara" fotos con gran destreza y consigue buenas instantáneas de las aves. Aquí, un Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs) posado sobre un Escaramujo.
Pinzón Vulgar (Foto: Jorge G. Marcos). 
Nacho tampoco pierde detalle y contempla con asombro los diferentes paisajes de las dehesas escurialenses mientras caminamos rumbo a la Machota Baja. Entre las dos Machotas discurre el sendero GR que atraviesa el Collado Entrecabezas.
A lo largo de este tramo discurre parte de la Cerca Histórica de Felipe II, construida entre los años 1562 y 1595 para delimitar las propiedades vinculadas al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial
La Machota Baja cuenta con un vértice geodésico, situado a 1.404 m. de altitud. No es una gran montaña, pero su ascensión exige cierto esfuerzo físico.
Desde aquí se puede ver el pueblo de Zarzalejo, famoso por las canteras de granito donde se extrajeron las rocas del monasterio.
Mientras descendemos por la Machota Baja, se hace evidente el batolito que emergió durante la orogenia hercínica, dando lugar a esta montaña.  
Visitamos las Canteras de la Alberquilla, lugar donde se extrageron las "Piedras de los Reyes" con las que se construyó el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
Muy cerca de las canteras parte la Calzada de La Machota, perfectamente conservada en algunos de los tramos, sobre la que se transportaron los grandes bloques de granito. 
Junto a la calzada, una pequeña explotación ganadera cuenta con numerosos ejemplares de la raza autóctona de la Cabra Guadarrameña.
Pico Picapinos. Foto: Jorge G. Marcos.
Varios Picos Picapinos (Dendrocopos major), Pitos Reales (Picus viridis) y Rabilargos (Cyanopica cyanus) andan detrás de las abundantes bellotas. 
Rabilargo (Foto: Jorge G. Marcos).
Esta calzada constituye una auténtica reliquia histórica. Se cree que es una antigua calzada romana, sin embargo existen documentos en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial que mencionan la construcción ex novo de un camino para transportar las grandes piedras extraídas de las canteras.
La calzada atraviesa buena parte de las dehesas escurialenses, un ecosistema de origen antrópico que ha resultado ser muy beneficioso tanto para la fauna como para la flora.
Torbisco (Daphne gnidium).
El Torbisco (Daphne gnidium) es muy abundante por aquí. Se trata de un pequeño arbustillo con propiedades muy curiosas, siendo utilizado por los prehistóricos como repelente de los malos espíritus. 
Torbisco con frutos (Daphne gnidium).
El itinerario sigue el GR que discurre por la calzada de la Machota hasta la villa de El Escorial, lugar donde finaliza nuestra ruta.


domingo, 1 de octubre de 2017

Berrea en los Picos de Europa (León).

Regresamos a los Picos de Europa para realizar nuestra actividad ecoturística basada en la  berrea del ciervo, uno de los acontecimientos más esperados de la naturaleza, que tiene su punto de partida tan pronto se producen las lluvias de últimos de agosto.
Majada de Montó, en el Valle de Valdeón (Picos de Europa, León). 
Las prolongadas sequías de los últimos años están afectando mucho al período de la berrea cantábrica, cada vez más corto y más atípico.   
Ante esta situación es difícil adivinar los días de berrea más intensos en los bosques cantábricos. De modo que antes de comenzar con la actividad, hemos visitado algunos de los escenarios más habituales en el Valle de Valdeón (Freñana, Cable y Montó), con el objeto de realizar una prospección previa sobre el terreno. 
La niebla, presente durante buena parte de la jornada, no es un obstáculo para nuestro objetivo de localizar a los ciervos; nos guiamos por el sonido de los bramidos roncos y guturales que se reproducen desde los confines de los valles.  
Apenas se escucha la berrea durante buena parte de la jornada, de modo que nos planteamos desarrollar la actividad en otro escenario. Mientras caminamos por el sotobosque del hayedo, nos encontramos con el un helecho muy particular, Blechnum spicant, provisto de frondes dimórficas (fértiles y estériles), algo muy poco habitual en el mundo de los helechos. 
Blechnum spicant
La niebla apenas nos deja disfrutar de las extraordinarias panorámicas de los Picos de Europa, sólo de vez en cuando asoman tímidamente los picos envueltos en el blanco manto. 
Los colores del otoño son ya muy evidentes en el bosque atlántico, hayas, servales, fresnos y robles están tiñéndose del típico color ocre de la estación de las lluvias.
Buscamos nuevos escenarios donde poder disfrutar de la berrea en el Valle de Valdeón con nuestros clientes, que están a punto de llegar procedentes de Madrid.
Silvia y Manu vienen con sus hijos Sara y Pablo, una familia muy aventurera que ya nos conocen de otras actividades. Nos acompaña también Jorge, de El Escorial, otro habitual "graellsiano". 
Tras la comida en el hotel rural, nos dirigimos a Santa Marina de Valdeón para iniciar desde allí una ruta que nos llevará a los bosques donde, presumiblemente, aparecerán los ciervos. Durante las esperas, un bonito zorro hizo acto de presencia...

Sara, que acaba de iniciar los estudios en Biología, aprovecha la ocasión para explorar la rica y variada flora cantábrica. Uno de los elementos botánicos que nos encontramos, es esta curiosa flor provista de unas características manchas de color púrpura en dos de sus pétalos. Se trata de Erodium glandulosum, un endemismo pirenaico presente también en la Cordillera Cantábrica. 
Erodium glandulosum
Avandonamos Valdeón y ponemos rumbo a las Montañas de Riaño, donde realizaremos una destacada ruta de nuestro catálogo de Rutas Ibéricas.
Se trata de la Ruta del Liquen de los Lobos, llamada así porque el protagonista es un curioso liquen, Letharia vulpina, originario del oeste norteamericano, y cuya presencia en Europa plantea un gran enigma botánico. 
Letharia vulpina, el Liquen de los Lobos.
Pero nuestro objetivo siguen siendo los ciervos, a quienes escuchamos en la lejanía del vecino Valle de Hormas, que es precisamente a donde nos dirigimos.
Cuando hablamos de berrea a uno le vienen las típicas imágenes de los ciervos en las dehesas manchegas, que poco o nada tienen que ver con la berrea cantábrica. En el centro y sur de la península ibérica, las benadas acuden a las zonas de mayor pasto, seguidas por los machos, quienes tratarán de apropiarse del mayor espacio posible a la vez que compiten con los otros machos. Se forman, por tanto grandes concentraciones fácilmente visibles.   
En los montes cantábricos, la escasez de ciervos, la mayor oferta de alimento para ellos y la difícil orografía, complican la difícil tarea de localizar grandes harenes. Es más frecuente ver a los machos dispersos entre los bosques y matorrales. 
Tras varias escuchas y esperas, localizamos a los ciervos en una ladera boscosa, pero la frondosidad del bosque nos impide verlos. Por los bramidos, reconocemos la presencia de varios machos, alguno de ellos bastante excitado.  
La presencia del Oso Pardo se constata con el hallazgo de este excremento relativamente reciente. Parece que se trata de un subadulto.  
Esta es la ladera donde estamos escuchando a los ciervos. Suerte que nuestros equipos de filmación pueden captar el sonido con gran calidad: 

El repertorio vocal de los machos sirve para unos a otros eviten a los rivales más "potentes", y así evitar largas y peligrosas peleas. Intentamos aproximarnos hasta ellos lo máximo posible para disfrutar del espectáculo sonoro.
Para poder verles, habría que esperar al ocaso o al amanecer, pues durante las horas centrales del día es raro que los ciervos salgan del interior de los bosques. Cuando salen, lo hacen para marcar los límites de sus territorios con orina.
Cangrejo de Río (Austropotamobius pallipes).
Al finalizar la ruta cruzamos un arroyo en el que tuvimos la gran suerte de sorprender a un Cangrejo de Río autóctono (Austropotamobius pallipes). Durante los años 70 este cangrejo estuvo a punto de extinguirse a causa de una enfermedad causada por un hongo. Posiblemente esta enfermedad se la transmitió el cangrejo americano.