sábado, 10 de junio de 2017

Abantos bajo la Luna (Sierra de Guadarrama, Madrid).

Hoy toca noche de luna llena en el Monte Abantos... Ha sido una jornada muy especial, porque tanto Laura como Alba, han elegido nuestra actividad para celebrar sus cumpleaños. Laura viene acompañada de Cristina e Itzíar (Madrid), mientras que Alba viene con su pareja Hugo (Madrid). Nos acompañan también Raquel y Roberto (San Lorenzo de El Escorial).   
El objetivo es realizar la Ascensión al Monte Abantos para disfrutar del esplendor de la Luna Llena, pero tratándose de una jornada tan especial, hemos optado por realizar una ascensión en plan "desafío". 
El primer tramo de la ascensión es suave y tranquilo, y discurre por el interior del bosque de Pinos Resineros, Silvestres, Pinsapos y Fresnos.  
En este punto, que ofrece una excelente panorámica de El Escorial, abandonamos el bosque para adentrarnos de lleno en el mundo de la roca.
Aprovechamos la ocasión para realizar un descanso y tomar algunas fotografías. 
Nuestros aventureros todavía no son conscientes de lo que les espera... De momento apenas tienen que usar las manos, pero más arriba nos encontraremos con pasos en los que las manos van a jugar un importante papel. 
Narcisos y Jacintos, que hace un mes florecían en estas rocas, han dado paso a las Dedaleras (Digitalis thapsi), Asperillas (Hispidella hispanica), y Linarias (Linaria elegans). 
Asperillas (Hispidella hispanica).
Destaca por su extraordinaria belleza la "Mosquitas Azules" (Linaria elegans), endemismo ibérico presente en las regiones montañosas del centro y noroeste peninsular. 
Mosquitas Azules (Linaria elegans).
Avanza la tarde mientras vamos ganando altura por la Cresta del Monte Abantos, una destacada arista de gneis que ofrece uno de los itinerarios más abruptos y aéreos de la Sierra de Guadarrama.  
Pronto comenzamos a enfrentar a nuestros acompañantes al difícil reto de superar las trepadas. 
Técnicamente no son pasos demasiado difíciles, pero para alguien que no está habituado al mundo de la montaña, es todo un reto superar la sensación de vacío en los pasos más aéreos. 
Sin embargo, nuestros intrépidos aventureros no han dudado ni un instante en enfrentarse con gran valentía a los pasos más complicados.
Los farallones del Monte Abantos son verdaderamente sorprendentes, y ofrecen un escenario único para disfrutar de la montaña guadarrámica. 
Tras aproximadamente dos horas de ascensión, llegamos al punto más elevado de la cresta, coincidiendo justo con el inicio del ocaso.
Pero antes de dirigirnos a la cumbre del Monte Abantos, visitamos la Fuente del Cervunal para cargar las cantimploras, algunas de las cuales llegaron prácticamente secas. Aprovechamos la zona para mostrarles a nuestros clientes a una de las criaturas habituales de este monte: La "Araña Lobo", la auténtica Tarántula Europea (Lycosa tarantula). 
Tarántula Europea (Lycosa tarantula).
El ocaso es uno de los momentos más espectaculares que ofrece la naturaleza en la montaña. 
No se puede evitar la tentación de sentarse sobre las rocas y disfrutar por un instante de un momento tan especial como este
Llegamos a la cumbre del Monte Abantos justo a tiempo para disfrutar de salida de la Luna Llena, prevista para las 22:20 h. 
La panorámica nocturna desde el Monte Abantos es sobrecogedora... es como si voláramos sobre el monasterio en medio de una noche oscura.
No tardó en visitarnos otro de los ilustres habitantes de este monte: El Zorro (Vulpes vulpes). Se nota que se está acostumbrado a las visitas de los humanos, quienes no dudan en darle algo de comer. Pero la humanización es uno de los grades riesgos que puede sufrir la fauna salvaje. El zorro es un carnívoro, y como tal debe aprender a cazar para poder subsistir. 
Montamos campamento en uno de los balcones más privilegiados de esta montaña, lugar donde cenamos tranquilamente, bajo la luz de la luna, mientras charlamos largo y tendido.
Allí fue donde descubrimos que hoy había sido de cumpleaños de Alba, de modo que al filo de la media noche, le cantamos todos el "Cumpleaños Feliz".
Y tan pronto como nos dieron las 24:00 h, hicimos lo propio con Laura, que cumpliría sus años justo en el nuevo día.
Tras las oportunas celebraciones, iniciamos el descenso, esta vez siguiendo un itinerario más suave para no sobrecargar a nuestros clientes. A lo largo del descenso, nos acompaña el canto de una de las criaturas de la noche: El Chotacabras (Caprimulgus europaeus), un ave nocturna que debe su nombre a la extraña creencia que les atribuye la acción de mamar la leche de cabra. 
Chotacabras Europeo (Caprimulgus europaeus).
Poco antes de llegar a San Lorenzo, realizamos una oportuna visita al malogrado Niño Pedrín, que se merece todo nuestro respeto. 

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