domingo, 30 de octubre de 2016

Los Colores del Otoño: Pinar de Abantos (San Lorenzo de El Escorial, Madrid)

Los colores del otoño y el buen tiempo animan a salir al campo para perderse por el interior de los bosques. Prueba de ello es que hoy domingo hemos completado un grupo ecoturista que está dispuesto a conocer algunos de los rincones más bellos que se esconden en el Monte Abantos. 
Nos acompañan en nuestro habitual recorrido por el Pinar de Abantos Jorge (El Escorial), Rafa y Ángel (Madrid), Nacho (Madrid), y una familia con sus cinco miembros procedente de Villanueva de la Cañada (Ramón, Sandra, Ramón, Martín y Rafa). Equipados todos ellos con nuestros prismáticos, nos disponemos a descubrir la naturaleza de nuestro entorno.
Una bandada de Rabilargos (Cyanopica cooki) llegó justo cuando realizábamos el descanso en el mirador natural enclavado en la cresta del Monte Abantos. 
Además de dar a conocer la historia de este pinar, que se remonta al año 1891, cuando se iniciaron los trabajos de la reforestación del Monte Abantos, les mostramos a nuestro grupo algunas de las especies más representativas del pinar, como el Pino Resinero o Negral, el Pino Silvestre, el Pino Laricio, el Abeto Pinsapo, el Arce de Montpellier, el Ciprés de Monterrey, el Fresno, el Roble Melojo...
  
Como era de esperar, vimos y escuchamos al Arrendajo (Garrulus glandarius), el Guardián de los Bosques. Escuchamos también el canto del Pito Real y del Pico Picapinos. Y en el cielo, vimos volar un Buitre Leonado. Ni rastro de los corzos, hace días que no los vemos por el pinar, y tampoco detectamos indicio alguno de su presencia. Es posible que la enorme presión turística que soporta el pinar (senderistas, ciclistas, motos, coches, cazadores, paseantes, excursionistas, seteros...) esté detrás de su ausencia. 
Cuando llegamos al Hayedo del Abantos pudimos comprobar que la hoja de las hayas ya han empezado a coger color. Hace apenas dos días todavía las hojas lucían un hermoso color verde, pero entre ayer y hoy han empezado a tornarse hacia tonalidades más propias del otoño.
Es un verdadero placer zambullirse por el interior de este pequeño bosquete de hayas que nos regalaron Miguel del Campo, Máximo Laguna y todos quienes idearon una de las mejores reforestaciones hechas en España.
Esta es una de las hayas más viejas, una de las centenarias de este bosque, fiel testigo del buen criterio con el que contaban aquellos ilustres ingenieros de montes de la época. 
En aquella época se plantaron unas 40 ó 50 hayas, pero hoy vemos cómo su población va en aumento, con nuevos ejemplares que han surgido de forma natural.
Disfrutamos de un merecido descanso que aprovechamos para rellenar las cantimploras con la deliciosa agua que emana de la Fuente del Trampalón.
Tras el descanso, iniciamos el descenso para visitar la zona de los Alerces, otro regalo que nos hicieron durante la reforestación. 
El Alerce Europeo (Larix decidua) es la única corífera que existe con la hoja caduca. Tarda un poquito más que las hayas en cambiar su color, de modo que la combinación de colores en esta zona del Monte Abantos es, durante estos días, muy agradable para la vista.
Gracias a todos por acompañarnos y por elegir el Ecoturismo para disfrutar del ocio y tiempo libre. Os esperamos en la próxima aventura. 

sábado, 29 de octubre de 2016

Los Colores del Otoño: Bosque Real de La Herrería (San Lorenzo de El Escorial, Madrid)

Estrenamos hoy la ruta que hemos diseñado en el Bosque Real de La Herrería con una familia que ha venido desde Boadilla del Monte (Madrid): Jesús, Celeste, Marta y Celeste. Nos acompaña también Soledad, cliente habitual de Graellsia Ecoturismo.
Foto: Jesús Adarve.
El objetivo de esta ruta es dar a conocer la enorme riqueza de un espacio natural que ha permanecido prácticamente inalterado durante siglos, preservado de las talas abusivas y de los incendios, aunque algo "tocado" por la excesiva presión cinegética a la que se ha visto  sometido. Hoy, este espacio forma parte de Patrimonio Nacional, institución encargada de su protección y conservación.
Foto: Jesús Adarve. 
Felipe II, asesorado por sabios, arquitectos, filósofos, teólogos y naturalistas de la época, eligió este emplazamiento para el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, un lugar que ya gozaba por aquel entonces de una enorme riqueza ambiental, abrazado por un gigantesco circo natural donde manaba agua en abundancia, provisto de una exuberante vegetación y con una fauna salvaje muy interesante para los intereses cinegéticos de los reyes. 
Las lluvias otoñales caídas recientemente animan a florecer al Azafrán Silvestre (Crocus nudiflorus), que durante estos días embellece las praderas y los campos.
También es tiempo de setas, como este Corprino (Coprinus picaceus), muy abundante estos días dentro del bosque. 
Paloma Torcaz (Columba palumbus). Foto: Jesús Adarve.
Jesús es un gran aficionado a la fotografía y no pierde detalle con su cámara, captando y filmando cada detalle de la ruta, como este pequeño escarabajo que encontramos mientras nos adentrábamos en la profundidad del bosque. Se trata de un Crisomélido, Chrysomela sanguinolenta, un curioso escarabajo que tiene la habilidad de hacerse el muerto como estrategia de defensa. 
Un Crisomélido haciéndose el muerto. Foto: Jesús Adarve.
Sus encantadoras hijas, Marta y Celeste, estuvieron atentas a todas las explicaciones y anotaron todos los detalles del itinerario en su cuaderno de campo.
Su vista, acostumbrada ya a la observación de la naturaleza, les llevó a descubrir criaturas del bosque como esta hermosa Mantis religiosa:
El liquen Lobaria scrobiculata es un excelente bioindicador que nos informa del grado de madurez de los bosques. En España es un liquen muy escaso, y su presencia se restringe a ecosistemas que gozan de una excelente calidad del aire. Su color verde-azulado se debe a la presencia en su interior de algas cianofíceas.  
Lobaria scrobiculata.
Unos días antes escuchamos en el interior del bosque el ladrido de un corzo y decidimos colocar una cámara de fototrampeo. Aprovechamos la ocasión para visitarla y comprobar los resultados, de esta manera, damos a conocer una de las técnicas que utilizamos los biólogos para estudiar la fauna silvestre.
Nuestro itinerario recorre las profundidades del Bosque Real, pero no descuida la visita a monumentos naturales, como la Cueva del Oso.
También visitamos un Mirador que ofrece excelentes vistas de San Lorenzo de El Escorial,  desde donde pudimos observar otras curiosidades de la zona.
Con la ayuda de los prismáticos localizamos La Torrecilla, monumento geológico que, desgraciadamente no se puede visitar por estar dentro de un terreno privado.
La Torrecilla. Foto: Jesús Adarve.
La potente cámara de Jesús pudo también captar el vuelo de un gran Buitre Leonado (Gyps fulvus) que voló sobre nuestras cabezas mientras contemplábamos el paisaje desde el mirador. 
Buitre Leonado (Gyps fulvus). Foto: Jesús Adarve.
Visitamos también la Silla de Felipe II, que es en realidad un antiguo monumento sagrado perteneciente a la civilización de los Vetones. 
En el entorno de la Ermita de la Virgen de Gracia observamos varios hormigueros cuya extraordinaria abundancia nos llamó poderosamente la atención. 
Foto: Jesús Adarve.
También llamaron la atención de un par de Cuervos (Corvis corax) que probablemente estaban esperando el momento para lanzarse sobre ellos con el objeto de impregnar su cuerpo con ácido fórmico, una sustancia que podría librarles de los molestos parásitos.  
Cuervo (Corvus corax). Foto: Jesús Adarve.
Jesús nos ha hecho llegar este formidable video-montaje que hemos querido compartir, porque resume muy bien y sin perder detalle lo visto durante una de nuestras excursiones. Nosotros lo llamamos Ecoturismo:
Gracias Jesús por compartir con nosotros tus fotografías y tu magnífico vídeo.

domingo, 16 de octubre de 2016

Ascensión al Pico Almanzor (Sierra de Gredos, Ávila).

Este fin de semana hemos conducido a nuestros clientes Fabián (San Lorenzo de El Escorial, Madrid) y Manuela (Madrid) a la cumbre del Pico Almanzor, que con sus 2.592 m. de altitud es la montaña más elevada del Sistema Central.
Enclavado en un espacio Natural de alto valor ecológico, la Sierra de Gredos, el Pico Almanzor no está al alcance de cualquier montañero aficionado. Es una montaña difícil y exigente, y se precisa tener una buena preparación física para alcanzar su cumbre.
Nuestro itinerario está dividido en dos jornadas: Una de aproximación con pernocta en el refugio "Elola", y otra jornada dedicada a la ascensión y posterior descenso.
La primera jornada consiste en una ruta sencilla de unos 6 km. entre La Plataforma de Gredos (Hoyos del Espino, Ávila) y la Laguna Grande de Gredos donde se ubica el refugio.
Lo más interesante de esta jornada es descubrir el enorme socavón que dejó un inmenso glaciar que hace 26.000 años descendió desde el Pico Almanzor a lo largo de unos 10 km. y con unos 300 m. de espesor. Se trataba del mayor glaciar que hubo en el Sistema Central.
Lo que queda hoy tras las sucesivas glaciaciones es un inmenso cañón con varias lagunas de origen glaciar y numerosos restos morrénicos, conocido como la Garganta de Gredos.
Durante el recorrido de aproximación a la Laguna Grande de Gredos realizamos algunos rastreos con la ayuda de los prismáticos, en busca de algún grupo de Cabras Montesas, pero solo logramos ver alguna a bastante distancia. 
Ocupando una enorme cubeta de sobreexcavación glaciar se encuentra La Laguna Grande de Gredos, la mayor laguna de origen glaciar del Sistema Central. 
Junto a la laguna está situado el refugio "Elola", construido en el año 1972 a 1.950 m. de altitud.  
 
Llegamos a las 19:30 h. justo a tiempo para acomodarnos en el refugio y cenar a las 8:00 h.  Tras la cena, salimos al exterior a contemplar cómo la luna se asoma por la zona de los Tres Hermanitos.
A la mañana siguiente nos levantamos temprano para desayunar y partir cuanto antes hacia el Almanzor.
Los ánimos están cargados a tope y tanto Manuela como Fabián están deseando hacer cumbre.
Tras los primeros pasos comprobamos la presencia del Acentor Alpino (Prunella collaris) merodeando, como es habitual, por los alrededores del refugio. Ascendemos hacia la Hoya Antón mientras contemplamos el amanecer.
Existen dos especies vegetales muy interesantes desde el punto de vista botánico en la Sierra de Gredos: El "Dragón de Gredos" (Antirrhunum grosii) y la "Consuelda del Almanzor" (Saxifraga pentadactylis sbsp. almanzoris). Ambas son endemismos de la Sierra de Gredos, pero en estas fechas están muy secas y apenas se pueden distinguir. La única especie vegetal que destaca notablemente en todo el entorno del Pico Almanzor es un helecho alpino, Cryptogramma crispa, cuyos esporangios se encuentran ahora en plena madurez.
Cryptogramma crispa, un helecho rupícola muy abundante en Gredos.
A medida que vamos ganando altura las vistas son cada vez más espectaculares. 
Nos dirigimos a hacia la Portilla Bermeja haciendo camino entre grandes bloques de granito.
Dejamos a un lado la Portilla del Crampón, que es la vía habitual para ascender al Almanzor, y nos asomamos por la Portilla Bermeja para contemplar su impresionante panorámica. 
El espectáculo es sobrecogedor. Tanto Manuela como Fabián no cesan en su empeño de accionar el objetivo de sus cámaras fotográficas.
Este tramo de la ascensión es el más expuesto, y aunque no hay peligro aparente, la sensación de vacío es tan notable que conviene asegurar bien cada paso.
Algunos pasos son tan complicados que exigen quitarnos las mochilas para poder sortearlos con la máxima seguridad.   
Desgraciadamente, los accidentes en esta montaña se suceden con mucha frecuencia, casi siempre por imprudencias. Mientras surcábamos los pasos más complicados, escuchamos los gritos de auxilio de un montañero cuyo compañero había sufrido una caída. Los gritos procedían de la vecina Portilla del Crampón.  
No se puede acometer una ascensión de estas características sin un mínimo de preparación física ni sin unos conocimientos previos, al menos del itinerario más adecuado. Hay que llevar consigo un buen mapa, tener muy claro cuál es el itinerario, calcular muy bien las posibilidades de cada uno y llevar el material apropiado. Durante la ascensión pudimos comprobar cómo mucha gente se aventura a la ascensión sin saber ni siquiera el itinerario. El Almanzor es una montaña que impone respeto, y son muchos los que ignoran las advertencias de los guías arriesgando sus vidas y las de quienes le acompañan.
El tramo final de la ascensión es el más exigente. Hay que usar las manos y habituarse de manera sosegada y tranquila a una permanente sensación de vacío. 
Lo más sensato es dejar la mochila abajo y atacar las últimas trepadas con ligereza.
Tenemos que prestar mucha atención a la nieve caída la semana pasada, que está helada y complica más si cabe la difícil ascensión. 
Alcanzamos la cumbre a las 11:30 de la mañana. Fue durante nuestra estancia en la cumbre cuando vimos aproximarse el helicóptero de rescate que acudió a socorrer al montañero accidentado en la Portilla del Crampón.
Desconocemos cuál ha sido el desenlace del accidente, pero esto debe hacer reflexionar a las personas que se meten en la montaña sin preparación ni experiencia previa. 
Al descenso hay que dedicarle exactamente la misma o mayor atención que a la subida. 
Nuestro itinerario nos conduce ahora hacia la Portilla de los Cobardes, no exenta de peligros y pasos complicados.
Aprovechamos este bonito lugar para descansar un poco y comer algo para reponer fuerzas. Nos queda todavía por delante un largo descenso por El Gargantón.
La nieve caída la semana pasada complica nuestro itinerario, teniendo que prestar especial atención en algunos pasos.
Sorteamos el Cuchillar de Ballesteros y pasamos por el Collado del Venteadero, junto a La Galana, la segunda cumbre de Gredos, desde donde contemplamos una vista impresionante del Ameal de Pablo, otra de las grandes montañas de Gredos.
Logramos avistar un pequeño grupo de pequeñas Cabras Montesas (Capra pyrenaica  sbsp. victoriae).
Pronto los grandes machos comenzarán sus espectaculares luchas por conservar y afianzar sus dominios, pero en esta ocasión solo hemos podido ver pequeños grupos de juveniles.
La Cabra Montés de Gredos (Capra pyrenaica sbsp. victoriae).
Descendemos por una angosta canal hacia El Gargantón de Gredos, donde todavía hay algún paso que exige prudencia y dedicación.
Cerca de las Praderas del Gargantón encontramos un pequeño ejemplar de la Salamandra de Gredos (Salamandra salamandra sbsp. almanzoris), otra de las joyas faunísticas de la Sierra de Gredos.
Salamandra de Gredos (Salamandra salamandra sbsp. almanzoris).
Junto a una de las lagunas del Gargantón nos tomamos otro merecido descanso que aprovechamos para tomar una sopa caliente. Varios Colirrojos (Phoenicurus ochruros) cantan y vuelan cerca de nosotros. 
A partir de este punto tomamos el itinerario que desciende hacia la Garganta de Gredos, que tenemos que cruzar entera para luego ascender y dar con el sendero de Los Barrerones, el mismo sendero que nos condujo al Almanzor desde La Plataforma.